La acidez estomacal es una sensación desagradable de ardor detrás del esternón. Su causa más frecuente es el reflujo del contenido ácido del estómago hacia el esófago, conocido como reflujo gastroesofágico (ERGE: enfermedad por reflujo gastroesofágico).
Causas del reflujo gastroesofágico
La enfermedad por reflujo gastroesofágico es una de las enfermedades más frecuentes del tracto gastrointestinal. Afecta aproximadamente al 40% de la población de los países desarrollados. Afecta con mayor frecuencia a personas de entre 30 y 60 años, y su incidencia aumenta con la edad. El reflujo se debe a una alteración del funcionamiento del esfínter esofágico inferior (EEI). Un EEI que funciona normalmente se relaja, permitiendo que el contenido alimentario pase del esófago al estómago, y luego se contrae para evitar que el contenido del estómago regrese. La etiología es multifactorial; entre los factores que contribuyen a la ERGE se encuentran:
- obesidad,
- diabetes,
- polineuropatía alcohólica,
- embarazo,
- anticoncepción hormonal,
- medicamentos (nitratos, bloqueadores de los canales de calcio, metilxantinas, agonistas β2 y fármacos anticolinérgicos),
- hernia hiatal.
Síntomas
Los síntomas más frecuentes son la acidez estomacal y los eructos sin olor. Estas molestias se intensifican después de comer, al estar acostado boca arriba, al inclinarse y al hacer fuerza.
También pueden aparecer otros síntomas, como:
- ronquera (especialmente por la mañana),
- tos seca,
- sibilancias,
- dolor en el pecho.
Entre los síntomas de alarma que requieren un diagnóstico rápido se encuentran:
- trastornos de la deglución,
- dolor al tragar,
- pérdida de peso,
- sangrado gastrointestinal.
Diagnóstico
La presencia de los síntomas mencionados requiere una consulta médica. El diagnóstico se realiza a partir de la historia clínica y el examen físico. En ocasiones es necesario realizar una prueba especializada, una gastroscopia. Durante este examen, el médico evalúa el aspecto de la mucosa del esófago, el estómago y el duodeno, y también toma muestras de tejido para un examen histopatológico. Otro método diagnóstico importante es la monitorización del pH esofágico durante 24 horas con medición simultánea de la impedancia esofágica. Consiste en introducir por la nariz una sonda fina especial hasta el esófago. En uno de sus extremos hay un electrodo que mide la concentración de iones de hidrógeno (pH), mientras que el otro está conectado a un dispositivo especial, un registrador (que normalmente se lleva en el brazo). Se pide al paciente que realice sus actividades cotidianas con normalidad y anote la hora y el tipo de alimentos consumidos. Después de 24 horas, un programa informático procesa los datos y un médico los analiza. En el pasado también se realizaban radiografías con contraste, pero actualmente se considera que esta prueba tiene una utilidad limitada.
Prevención
Modificar algunos hábitos puede reducir los síntomas o incluso aliviarlos por completo. Se debe prestar atención a lo siguiente:
- comer como máximo 2-3 horas antes de acostarse,
- elevar la cabecera de la cama,
- dejar de fumar,
- limitar el consumo de alimentos grasos, alcohol y café,
- perder peso en caso de obesidad,
- evitar los medicamentos que afectan el funcionamiento del EEI (nitratos, bloqueadores de los canales de calcio, metilxantinas, agonistas β2 y fármacos anticolinérgicos).
Tratamiento farmacológico
En los casos de acidez estomacal ocasional, estas medidas pueden ser suficientes. Sin embargo, si los síntomas no desaparecen a pesar de aplicarlas, el médico puede decidir iniciar un tratamiento farmacológico. Los medicamentos utilizados con mayor frecuencia son los inhibidores de la bomba de protones (IBP), que se toman una vez al día con el estómago vacío.
Complicaciones
Esófago de Barrett: consiste en el reemplazo de la mucosa del esófago por tejidos que normalmente se encuentran en el estómago. Por lo general, no causa síntomas y puede diagnosticarse mediante una gastroscopia. Es una afección precancerosa que predispone al desarrollo de cáncer de esófago. El tratamiento consiste en controles endoscópicos periódicos; en casos más avanzados se realiza una resección o destrucción de la mucosa esofágica.
Estenosis esofágica: aparece como consecuencia de la cicatrización en la enfermedad por reflujo avanzada. Se manifiesta como trastornos de la deglución. El tratamiento consiste en dilatar el esófago mediante endoscopia.
Sangrado gastrointestinal: se caracteriza por la presencia de heces negras y vómitos con aspecto de posos de café, y puede provocar anemia. Se utiliza tratamiento endoscópico.
Cáncer de esófago: el reflujo gastroesofágico es un factor de riesgo importante para el adenocarcinoma de esófago. Se manifiesta como dificultad para tragar los alimentos y dolor al comer; estos síntomas aparecen cuando la enfermedad ya está avanzada. El tratamiento consiste en extirpar el esófago. Si existen metástasis a distancia, se utiliza quimioterapia y/o radioterapia.
- Medicina interna de Szczeklik 2018: Manual de enfermedades internas, autores: Piotr Gajewski, Andrzej Szczeklik, editorial: Medycyna Praktyczna
- https://www.mp.pl/pacjent/badania_zabiegi/136366,ph-metria-przelyku
- https://www.mp.pl/gastrologia/wytyczne/129763,postepowanie-w-przelyku-barretta
- http://www.czytelniamedyczna.pl/2878,refluks-zodkowoprzeykowy.html