La hipertensión arterial, también conocida como presión arterial alta, es una afección persistente caracterizada por niveles elevados de presión en las arterias. La presión arterial es la fuerza que ejerce la sangre sobre las paredes de los vasos sanguíneos a medida que el corazón la bombea por todo el cuerpo.
Una lectura estándar de presión arterial suele incluir dos valores: la presión sistólica y la presión diastólica. La presión sistólica representa la fuerza ejercida cuando el corazón se contrae y bombea sangre, mientras que la presión diastólica indica la presión en las arterias cuando el corazón está en reposo entre latidos. La presión arterial se mide en milímetros de mercurio (mmHg) y se presenta como presión sistólica sobre presión diastólica, por ejemplo, 120/80 mmHg. La OMS ha indicado que la hipertensión es prevalente en alrededor del 30% de la población mundial.
Tipos de hipertensión arterial
- Primaria: también conocida como hipertensión esencial, es una afección multifactorial sin una causa única identificable. Se caracteriza por niveles de presión arterial por encima del rango normal, que suelen superar los 120/80 mmHg. Esto indica que la presión dentro de las arterias está elevada por encima del nivel óptimo.
- Secundaria: es una afección en la que la presión arterial alta es causada por una enfermedad subyacente. Este tipo de hipertensión puede ser desencadenada por diversas afecciones que afectan los riñones, las arterias, el corazón o el sistema endocrino. También puede ocurrir durante el embarazo. La hipertensión secundaria es distinta de la forma habitual de presión arterial alta conocida como hipertensión primaria o esencial. El tratamiento adecuado de la hipertensión secundaria a menudo implica controlar tanto la presión arterial elevada como la afección subyacente responsable. Al tratar eficazmente la hipertensión secundaria, se puede reducir el riesgo de complicaciones graves como enfermedades cardíacas, insuficiencia renal y accidente cerebrovascular.
Factores de riesgo asociados con la hipertensión arterial
- Fumar o vapear,
- Tener sobrepeso,
- Dieta rica en sal y comida rápida,
- Falta de actividad física,
- Consumo de alcohol,
- Antecedentes familiares de hipertensión,
- Tener más de 65 años.
Enfermedades y medicamentos conocidos que inducen hipertensión
Medicamentos asociados con la presión arterial alta
- Corticosteroides.
- Antiinflamatorios no esteroideos (AINE), como naproxeno e ibuprofeno.
- Drogas ilícitas, como cocaína y anfetaminas.
- Remedios herbales no regulados - consulta a tu profesional de atención primaria antes de comenzar a usar cualquier producto.
- Anticonceptivos orales.
Enfermedades que provocan hipertensión
- Enfermedades renales, como glomerulonefritis, enfermedad renal crónica e infección prolongada.
- Diabetes.
- Enfermedades autoinmunes, como esclerodermia y lupus eritematoso sistémico que causa nefritis lúpica.
- Aterosclerosis, es decir, estrechamiento de los vasos que provoca un flujo sanguíneo turbulento y, por lo tanto, daños.
- Desequilibrios hormonales, como hipotiroidismo o hipertiroidismo, síndrome de Cushing y feocromocitoma.
Complicaciones asociadas con la hipertensión
- Desarrollo de aneurismas: La presión arterial elevada puede provocar el debilitamiento y la expansión de los vasos sanguíneos, lo que da lugar a la formación de un aneurisma o una "protuberancia". Si un aneurisma se rompe, puede representar un riesgo grave para la vida.
- Daño arterial: Formación de placas ateroscleróticas que, a su vez, pueden causar insuficiencia cardíaca, deterioro de la función renal, accidente cerebrovascular, etc.
- Insuficiencia cardíaca: Para contrarrestar la mayor presión dentro de los vasos sanguíneos, el músculo cardíaco se engrosa. Con el tiempo, este músculo engrosado puede tener dificultades para bombear de forma eficaz suficiente sangre para satisfacer las necesidades del organismo. Esto puede dar lugar a insuficiencia cardíaca.
- Problemas de visión o pérdida de la visión.
- Problemas de memoria.
Métodos diagnósticos de la hipertensión
La presión arterial alta generalmente no presenta síntomas perceptibles, por lo que son necesarias mediciones regulares para detectarla. Algunas personas con hipertensión presentan hemorragias nasales, dolores de cabeza, fatiga, hematuria y falta de aire. Las recomendaciones consideradas de referencia indican que los adultos mayores de 40 años deben someterse a controles de presión arterial al menos una vez cada 5 años como parte del mantenimiento de la salud. Las personas con un riesgo elevado de desarrollar presión arterial alta deben realizarse controles más frecuentes, idealmente una vez al año, para vigilar de cerca su estado. Para detectar hipertensión se utilizan diversos métodos:
- Medición en el consultorio médico o en casa: En el pasado, la medición de la presión arterial implicaba el uso de un estetoscopio, un manguito para el brazo, una bomba y un manómetro. Sin embargo, la práctica actual incluye dispositivos automáticos equipados con sensores y pantallas digitales, lo que permite realizarla sin necesidad de un médico. Antes de la prueba de presión arterial, es aconsejable sentarse durante al menos 5 minutos en una posición con apoyo, con las piernas descruzadas, y relajarse. Durante este procedimiento, extiende uno de los brazos a la altura del corazón. Luego, coloca un manguito alrededor del brazo y asegúrate de mantenerlo apoyado en esta posición, ya sea con un cojín o sobre el apoyabrazos de una silla. Después, el manguito se infla para restringir temporalmente el flujo sanguíneo en el brazo. Esta compresión puede causar cierta molestia, pero dura solo unos segundos. A medida que la presión del manguito se libera gradualmente, los sensores detectan vibraciones en las arterias. Si la presión arterial se mide manualmente, el médico utiliza un estetoscopio para identificar estas vibraciones. La presión del manguito se registra en dos puntos específicos cuando el flujo sanguíneo comienza a regresar al brazo. Estas mediciones se utilizan luego para determinar la lectura de presión arterial.
- Monitorización ambulatoria de la presión arterial de 24 horas (MAPA): Obtener una lectura elevada de presión arterial en una sola prueba no indica automáticamente la presencia de hipertensión. Los niveles de presión arterial pueden variar a lo largo del día, y factores como la ansiedad o el estrés durante una visita al médico pueden elevar temporalmente la presión arterial, lo que se conoce como efecto de bata blanca. Si recibes una lectura alta, tu profesional de atención médica puede recomendar varias mediciones mediante un monitor de 24 horas. Este dispositivo mide la presión arterial a intervalos regulares durante todo el día. Mediante la monitorización de la presión arterial de 24 horas o ambulatoria, es posible confirmar si la presión arterial se mantiene constantemente alta durante un periodo prolongado.
Tratamiento de la presión arterial alta
No todas las personas con presión arterial alta necesitan medicamentos. En muchos casos, cuando la presión arterial está en un rango limítrofe alto y se debe a factores modificables, el médico de atención primaria puede recomendar cambios básicos en el estilo de vida, como los siguientes:
- Pérdida de peso,
- Tener una dieta equilibrada,
- Rutina de ejercicio para mejorar la salud cardiovascular,
- Dejar de fumar,
- Reducir la cafeína y el alcohol,
- Reducir el consumo de sal.
Para los pacientes que necesitan medicamentos para la presión arterial, se emplean los siguientes medicamentos considerados de referencia:
- Inhibidores de la ECA, es decir, inhibidores de la enzima convertidora de angiotensina,
- Antagonistas de los receptores de angiotensina II (ARA-II),
- Antagonistas del calcio,
- Diuréticos,
- Betabloqueantes.