La impotencia, también conocida como disfunción eréctil (DE), se define como la incapacidad para lograr y/o mantener una erección durante las relaciones sexuales. Este tema es importante porque es un problema persistente que afecta aproximadamente a un tercio de los hombres en todo el mundo. Se espera que la prevalencia de la disfunción eréctil aumente considerablemente para 2025, lo que provocaría más estrés, problemas de autoestima y depresión. El desarrollo de una erección depende de varios factores, como las hormonas, las emociones, la circulación sanguínea, los nervios, los músculos y el estado mental. Se ha demostrado que la impotencia puede deberse tanto a afecciones psicológicas como físicas.
Causas asociadas con el desarrollo de la disfunción eréctil
Factores psicológicos que provocan impotencia
- estrés,
- mala comunicación con la pareja,
- ansiedad,
- depresión y otros problemas de salud mental.
Factores físicos que provocan impotencia
- hipercolesterolemia y aterosclerosis,
- presión arterial elevada y enfermedades cardíacas,
- diabetes mellitus,
- obesidad,
- trastornos del sueño,
- niveles bajos de testosterona,
- otros (esclerosis múltiple, enfermedad de Peyronie, tratamiento para el cáncer de próstata, diversas cirugías que provocan lesiones nerviosas o de la médula espinal, etc.).
Factores de riesgo asociados con el desarrollo de la disfunción eréctil
- tabaquismo,
- abuso de alcohol y/o drogas,
- ciertos medicamentos utilizados para tratar diversas enfermedades (diabetes, problemas cardíacos, depresión, etc.),
- salud mental,
- alimentación poco saludable.
Síntomas y complicaciones asociadas con la disfunción eréctil
- incapacidad para lograr o mantener una erección,
- problemas en la relación,
- baja autoestima,
- vida sexual insatisfactoria,
- menor interés en el sexo,
- ansiedad,
- depresión,
- infertilidad,
- eyaculación precoz.
Opciones de diagnóstico y tratamiento de la disfunción eréctil
Métodos diagnósticos
- examen físico completo realizado por tu médico de atención primaria,
- análisis de orina y sangre,
- evaluación psicológica para detectar depresión u otras causas psicológicas,
- ecografía.
Opciones de tratamiento
- Los medicamentos orales, como avanafilo, sildenafilo y tadalafilo, se utilizan con gran éxito porque relajan el músculo liso del pene y aumentan el flujo sanguíneo para lograr una erección.
- Terapia de reemplazo de testosterona (TRT) en hombres con niveles bajos de testosterona endógena.
- Alprostadil (medicamento autoinyectado en el costado del pene o en forma de supositorio uretral) produce una erección relativamente rápida.
- Cirugía (implante de pene, bombas de vacío).
- Cambios en la alimentación y ejercicio.
- Asesoramiento psicológico.
- Dejar de fumar y beber alcohol.
Prevención
Si presentas los signos y síntomas mencionados anteriormente, pide una cita con tu médico de atención primaria. Además:
- realiza controles periódicos con tu médico de cabecera,
- busca formas de reducir el estrés en tu vida, ya sea hablando con tu pareja o haciendo más ejercicio,
- si sufres depresión, ansiedad o tienes problemas de salud mental, busca ayuda psicológica,
- duerme más,
- deja de beber alcohol y fumar,
- si padeces enfermedades crónicas como diabetes o alguna enfermedad cardíaca, consulta a tu médico de atención primaria.